lunes, 27 de junio de 2011

TOP2 GSN: Se lo pediré en el cielo

La historia de Juan A. Santamaría, de Albacete, en la que relata la muerte de su pareja y la deuda pendiente con él, es la segunda que más visitas ha recibido en GSN.

Por Juan A. Santamaría (Albacete)

Hace tan sólo dos meses que murió mi marido, la persona con la que compartí más de 30 años de mi vida. Nunca llegamos a casarnos, pero para mí fue y será siempre mi marido. No necesitamos pasar por el juzgado para ratificar nuestro amor, pero con el paso de los días, tras su muerte, me hostigo cada minuto por no haberle concedido el deseo que tantas veces me rogó.
No haber salido totalmente del armario durante toda nuestra relación fue, en un principio, un obstáculo que tambaleó en numerosas ocasiones nuestra relación. Nos distanciábamos y volvíamos a unirnos después de cada pelea; después de cada discusión por dos formas opuestas de entender la sexualidad.

Él nunca ocultó que era gay, pero en mi caso siempre fue un problema. Con el paso de los años fui dando pequeños pasos e integrándome en un mundo en el que me sentía mejor que en aquellas facetas de mi vida en la que debía aparentar lo que no era.

Yo admiraba la capacidad y el orgullo que exhibía Alberto. Era aparentemente débil, pero era muy fuerte; incluso, hasta con la enfermedad que terminó con su vida después de una batalla en la que me demostró a mí y a todos su valentía y que, hasta el último suspiro, hay que creer ciegamente en uno mismo y en todo lo que somos y nos rodea.

Hace tan sólo dos meses que se fue y aún no me he acostumbrado a estar sin él. Y, aunque viva para siempre con el remordimiento de no haber cumplido su deseo, viviré con la esperanza de que algún día volvamos a encontrarnos y entonces le pediré, en el cielo o donde sea, si quiere casarse conmigo. 

7 comentarios:

Solete dijo...

Me has emocionado Juan, sé que no puedo decirte ahora mismo nada que te consuele, pero sólo piensa que compartiste 30 años con el amor de tu vida, no todos podemos decir lo mismo.

Te mando un abrazo enorme y mucha fuerza. ;)

Octavio Caraballo dijo...

Un abrazo, Juan. Qué historia más triste.

Anónimo dijo...

Gracias Juan por tu historia. No sé si es bonita o no, pero me has hecho reflexionar sobre muchas cosas, sobre cosas que a mí también me pasan o me han pasado.

sonia dijo...

No te martirices tu tenías tus razones y el a pesar de todo ello te quería. Quedáte con lo bonito de ese amor. Un abrazo muy fuerte.

Aiol dijo...

Hola, Juan.
No te conozco, pero te intuyo...He llegado hasta tu ventana desde otra ventana.
Yo tambien vivi con mi amor durante algo más de treinta años...
El dolor, Juan, es una experiencia personal, intransferible.La has de vivir tú sólo, y aunque la cuentes mil veces, seguira dentro de ti, machacándote la soledad.
Dicen que con el tiempo, las cosas se ven de otra forma.Creo que es cierto. Por mi parte, desde la distancia de los dos años que me han pasado, te garantizo la fortaleza, pero nunca podrás superar el dolor de no volver a verle. Eso, es sólo tuyo.Has de convivir con ello.
Se fuerte, amigo. No dejes de quererte y de creer en el futuro.

Octavio Caraballo dijo...

Hola Aiol, acabo de leer tu mensaje y te animo a que participes en el blog contando tu historia. Un abrazo

Anónimo dijo...

Es una suerte que los que ahora somos jóvenes no tengamos la presión que tu tuviste para aparentar lo que no somos y podamos decidir prácticamente libres nuestro futuro y cómo vivirlo