jueves, 31 de enero de 2013

Lo sabe



Por Ana B. Martín (Madrid)

Aún recuerdo la primera vez. Ese momento, apenas unos segundos, en que nuestras miradas se cruzaron. No era más que una cría, pero el corazón me latía a mil por hora. Soñaba con rozar sus labios, con que su mano me acariciase, con que entre sus dedos se perdiera alguno de mis rizos… Fueron apenas unos segundos, los justos y necesarios para saber que me había enamorado… y que quería pasar el resto de mi vida junto a esa persona y teniendo a flor de piel esa sensación. 


Esta no es mi historia, pero es una historia real… es simplemente la historia de alguien que, involuntariamente, me ha hecho depositaria de su secreto… la madre de Elena lo sabe. Ella aún cree que no y que cuando mira de reojo a Cristina y le sonríe, sólo ella se da cuenta… pero la madre de Elena lo sabe… Y lo sabe desde hace tiempo. Porque a Elena las cosas de chicos nunca le interesaron, ni forró sus carpetas con el “galán” de turno, ni mataba por salir con ese guaperas por el que todas suspirábamos… y la madre de Elena lo sabe… Y lo sabe porque jamás la vio tan feliz como aquel día en que llevó, por primera vez, a Cristina a su casa… y lo sabe cuando las ve sentadas en el sillón de casa compartiendo risas y confidencias… y lo sabe por la manera en que Elena acaricia la mejilla de Cristina y le retira de la cara uno de sus rizos… Elena aún no ha tenido el valor de sincerarse con su madre y decirle lo que siente y por quien lo siente… pero su madre lo sabe…

Lo que no sabe Elena es que si hay alguien en el mundo que no va a juzgarla, ni a repudiarla, esa es su madre… pero Elena tiene miedo: vivir en una ciudad pequeña no es fácil, enfrentarse al que dirán tampoco y más si uno proviene de una familia humilde, trabajadora…y su madre lo sabe. Por eso, y como sólo las madres saben hacerlo va a ser ella la que le facilite el camino. En breve hablará con Elena para decirle que la quiere tal y como es y que jamás habría querido que fuese de otra manera. Porque es su hija y a ella le da igual que a Elena no le gusten los hombres.

Esta no es mi historia, pero es una historia real. Hace dos semanas supe que la madre de Elena sabía que su hija era lesbiana. Ella ni se atrevió a decir la palabra, pero también supe que va a estar para ella siempre… porque las madres sólo quieren la felicidad de los hijos y la felicidad de Elena hoy por hoy se llama Cristina.


3 comentarios:

Solete dijo...

Uffff... me ha encantado, ójala todas las madres fueran como la madre de Elena. Besos

emma dijo...

la mayor felicidad de una madre no es serlo, es ser madre de hijos felices

Anónimo dijo...

Soy madre de una niña de 17 meses y ahora mismo mi única preocupación es su felicidad y así va a seguir siendo...sea homosexual, heterosexual o como quiera ella ser...