jueves, 28 de febrero de 2013

Mi vida en la oscuridad

Besos en la oscuridad
Por Anónimo (Madrid)

Tengo 55 años, estoy casado, tengo dos hijos y resido en Madrid. Y, aunque sé que prefiero a un hombre a una mujer para mantener una relación sexual, también sé que nunca –jamás- tomaré ninguna decisión que ponga en riesgo la estabilidad que me aporta mi familia.


Chateo con otros hombres con más de un seudónimo y mantengo relaciones a oscuras en distintas zonas de cruising de Madrid, en saunas y en la maloliente sala X de la calle Duque de Alba. 

Llevo una doble vida que he aceptado como algo normal con el paso de los años. Sé que no soy sincero con mi mujer ni con mis hijos, pero no puedo reprimir mi sexualidad y, pese a que cada vez que salgo de una sauna me prometo a mí mismo que será la última vez que lo haga, no puedo evitar caer en reiteradas ocasiones en la misma tentación.

Mi mujer y yo llevamos una vida sencilla y tradicional, con encuentros familiares cada sábado o domingo, y aunque no lo hemos hablado abiertamente, los dos hemos aceptado que nuestra vida sexual forma parte de nuestra historia personal desde que nació nuestro segundo hijo hace 20 años.

No hemos vuelto a mantener encuentros sexuales. Yo no lo intento y ella ni me lo plantea ni me pregunta por mi abstinencia.

No sé si ha descubierto algún secreto de mi doble vida o ha hurgado en mis bolsillos y ha encontrado algo que me haya delatado. Es una posibilidad que no quiero ni plantearme, pero su extraño silencio me hace pensar que algo intuye sobre mis escarceos a sus espaldas.

Leí una referencia sobre este blog en la web ambienteg.com y reconozco que he leído con interés todas las historias, pero no creo que merezca la pena, por lo menos en mi caso.

Mi mujer y yo somos como hermanos y mis hijos y mi futuro nieto son los que me dan fuerzas y ánimo para seguir adelante en una vida que pudo haber sido de otra manera si hubiese nacido en una sociedad abierta como la actual y no en 1955.

Ya soy demasiado mayor para dar un paso que desestabilizaría mi futuro. A veces pienso que solo vivimos una vez y que, cuando me muera, nadie se acordara de mis dudas, de mis miedos, de mi otra vida en la oscuridad.

Pero con la vida me pasa lo mismo que cuando cruzo la puerta de un cuarto oscuro: que las piernas me tiemblan como un adolescente y estoy perdido.

Gracias a gay se nace por permitirme soñar, pero será en otra vida.

3 comentarios:

c dijo...

Uf, no sé ni qué poner...sólo sé que en el fondo me ha encantado tu sinceridad en el relato y que me da mucha pena que no puedas vivir todo eso de otra manera...ojalá pudieras vivir las dos vidas a la vez sin que una afectara a la otra.

Anónimo dijo...

Sólo decirte que entiendo que tuvieses que ocultarte y vivir una vida que a lomejor en este tiempo, no lo hubieras hecho. Sólo decirte que tú vives bien la situación; estás cómodo.
¿ Pero, y tu mujer cómo lo vivirá?.

S. C. dijo...

No importa si se es heterosexual, bisexual, homosexual, etc.… La infidelidad es universal. Trasciende más allá de las etiquetas. Se entiende que las condiciones que envuelven a tu matrimonio son mucho más complicadas de las que podrían verse involucradas en un matrimonio heterosexual (Ya de por si la situación allí sería difícil) pero personalmente creo que no hay excusa para la infidelidad.