lunes, 21 de febrero de 2011

Una gran historia


Por Nacho

Cuando salí del armario, no sé por qué, a mi madre le dio por contarlo en exceso. O al menos así me lo parecía a mí en aquella época. Cuando ya estaba harto de que contara historias de hijos o parientes de amigas suyas que también eran gays le dije: "Mamá, no hace falta que lo vayas diciendo a todo el mundo, ¿no crees? La respuesta me dejó helado: "Cariño, aquí el único que se avergüenza de ser gay eres tú, que te quede claro". No supe qué contestar.

(*) Comentario publicado por "Nacho" en el relato "Una lección inesperada", de María Jesús Lillo

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