miércoles, 13 de febrero de 2013

Una historia por escribir



Por Carlos Morales

Mi historia nace como muchas, nace escondida, cautiva y prisionera de roles sociales. 


Yo nací hace más de 29 años, en una familia modelo patriarcalista, en un núcleo social de derechas, colegio religioso y elitista, amigos y ambiente elitista, una isla menor y de complejos mayores, donde lo que está bien hecho no es lo que uno siente o padece, sino lo que está determinado por los roles de toda la vida.


Yo siempre era el “cabecilla” de mi grupo de amigos y eso me llevaba a aparentar ser el más Heterosexual de los Heterosexuales en la faz de tierra, siendo el que siempre entablaba conversaciones de tinte sexual y heterosexual, el que siempre dejaba notar que me fijaba con interés en los atributos de las compañeras de clase.

La verdad que hasta los 20 y pocos, no pude identificarme con una tendencia sexual u otra, ya que ningún nombre encasillado me identificaba realmente; yo me enamoré loca y perdidamente de una mujer, pero en mi interior y en mis momentos de soledad seguía interesando en los chicos, algo dentro de mí me decía que eso lo debía ocultar bajo toneladas de represión y frustración.

Pero en mi interior y de forma inocente me percaté que en los vestuarios yo me fijaba con especial interés en mis compañeros, que en Internet buscaba videos pornográficos gay y no entendía el porque lo hacía, pero uno pensaba: qué curiosidad insana y pasajera.

Hasta los 25, me decía repetidamente que yo NO ERA GAY, sólo era una curiosidad insana y que jamás tendría ningún contacto sexual con ningún chico, ya que mi familia, mi colegio, mi ambiente me decía que eso era SER MARICON, y eso implicaba ser malo.

Ser gay era motivo de vergüenza, argumento para esconderse y vivir en ambientes fríos, oscuros y denigrantes. ¿Triste verdad?

Hasta los 25 años, jamás mantuve relación directa con ningún chico, sin pasar jamás de momentos de onanismo…Un onanismo homosexual que se mantenía incluso teniendo una relación estable heterosexual.

Desde los 25 hasta los 27, mantuve alguna que otra escapada sexual con algún chico, siempre recubierta de nerviosismo, oscuridad, vergüenza y ansias por descubrir.

Fueron pocas las ocasiones, y siempre fugaces, tan fugaces que en mi memoria no están grabadas con nitidez, quizás porque yo en el fondo necesitaba ser amado por una mujer, por un hombre, eso daba igual, tan sólo ser amado.

Aunque no estén grabadas en mi memoria con nitidez, es igual de cierto que para mí cada experiencia sexual era una un triunfo personal, un día, un momento, una experiencia para disfrutar.

Siempre me decía que yo no era gay, sino que yo me enamoraba de la persona y no de sus órganos sexuales. Y hoy por hoy, la verdad que aún no he resuelto ese debate interno, pero lo que sí sé es que cada día me fijo más en los hombres.

Ahora y desde hace 3 años tengo una pareja gay, con la que vivo en Madrid,  que me llena y me hace sentir una persona especial y única. Lo quiero y él me quiere, y aunque algunas veces el camino se hace difícil, sé que él es mi compañero de viaje y que lo seguiré amando en los momentos difíciles. Es mi novio, mi mejor amigo, mi compañero, es parte de mi familia.

Tener una pareja gay, en una sociedad como la mía, es muy enmarañado, siempre esquivando rumores, sorteando dudas y driblando roles.

Tener una pareja, me hace libre en mi interior, soy feliz con él.

Me pregunto si debo decirlo a mi familia y amigos, decir que tengo novio y que por lo tanto soy gay, muchas son las ocasiones en la que querido gritarlo a los cuatro vientos, pero después me digo, ¿si fuera heterosexual, también lo gritaría a los cuatro vientos? ¿Por qué la gente opina que debemos marcarnos socialmente con alguna tendencia sexual? ¿Por qué encasillarnos?

Tal vez, estas preguntas las hago por que sigo sintiendo la mirada dura y fría de mi padre y profesores (curas) que me dicen desde el pasado - Reprímelo, sé heterosexual, ten una mujer e hijos y sé normal-.

Esta historia está incompleta, faltan muchas capítulos y sentimientos por explicar, pero si lo hiciera, si diera todos los capítulos de mi historia, ya no sería solo yo el dueño de mi historia.

Un cuento al que le faltan muchos partes por escribir, pero lo que sí es seguro es que esta historia habla de libertad y felicidad. 

Puedo aparentar por mi mala forma de explicarme que he sido muy infeliz;  todo lo contrario, simplemente lo vivo en la soledad de mi alma. Lo que no implica infelicidad, solo privacidad

Hoy y a mis 30 años, me siento más libre y realizado que nunca, aunque aún me quedan eslabones que romper de la cadena de la represión social.

Para aquellos más jóvenes que me lean, me gustaría decirles, que en esta vida, cada uno de nosotros somos los protagonistas, no dejemos a nuestros padres, amigos y familia, que ocupen el mando de nuestra vida, sé tú mismo.

PD: El creador de este blog nunca sabrá la importancia de su iniciativa, que marcará el rumbo de miles de historias personales. Muchas gracias por abrir esta ventana a la esperanza.


9 comentarios:

Anónimo dijo...

Un gran historia y muy emotiva.

Anónimo dijo...

Como dices tú, ahora te sientes más libre, pero yo creo que hasta que no reconoces abiertamente tu homosexualidad a tu familia te sientes incómodo al ocultar algo que es importante para ti y para tu vida.

Anónimo dijo...

te felicito me encanto tu historia sigue viviendo y busca la felicidad..!!

Javier83 dijo...

Hola,
Llevo unos días leyendo el blog, he ido hacía atrás... he intentado leer todas las entradas :)
Pero es ESTA HISTORIA, la que es muy similar a la mía, la diferencia es que tengo 27 años y sin ninguna relación sentimental o sexual! (que no se que es peor). Yo no he sido más "valiente" (porque hay que echarle huev*s!) Llevo años mal conmigo mismo (psicologicamente) la verdad que es un sin vivir. Pero cada mañana, te levantas, coges aire y sonries! no puedes aparentar tener problemas, debilidades y ni mucho menos plantearte ciertas situaciones (los esquemas mentales que me encanta hacerme)... sólo espero que todo cambie y que no sea tarde. Gracias por la historia!
Saludos,

Octavio Caraballo dijo...

Hola Javier, ¿por qué no nos cuentas tu historia? Un abrazo

Javier83 dijo...

Hola Octavio,
Es muy similar a esta historia... ha sido esta historia la que me ha lanzado a escribir.

Me gustaría preguntarle cosas al autor, conocer el autor, sé que dice:
"Esta historia está incompleta, faltan muchas capítulos y sentimientos por explicar, pero si lo hiciera, si diera todos los capítulos de mi historia, ya no sería solo yo el dueño de mi historia."

Pero cuando encuentras alguien que ha pasado por algo similar... intentas predecir tus pasos... (no sé si me explico)

Cuando llegué a la parte de "Para aquellos más jóvenes que me lean, me gustaría decirles, que en esta vida, cada uno de nosotros somos los protagonistas, no dejemos a nuestros padres, amigos y familia, que ocupen el mando de nuestra vida, sé tú mismo." se me han saltado las lágrimas, es cuando estás en esa situación y ya no sabes que hacer, tu vida es no es tuya es de los demás...
Octavio, si, necesito tiempo para mi mismo pero la escribiré, gracias por el blog! :)
Un saludo,

Octavio Caraballo dijo...

Javier, es un proceso por el que pasamos todos pero, tarde o temprano, terminamos superando esa barrera. Y cuando lo hagas serás capaz, como cuenta Carlos en su historia, ser tu mismo. En el caso de que necesites ayuda para escribir tu historia cuentas con mi colaboración. Un abrazo

jhtslow dijo...

mi caso tambien es bastante similar....pero a diferencia de el protagonista de la historia, yo a los 23 años explote y se lo grite al mundo, pero os aseguro que eso tampoco me trajo ninguna gran liberacion...en mi caso salir del armario no me supuso un alivio, sino mas bien un trago muy duro, ya que creo que para mi salir del armario y asimilar lo que soy me vino todo a la vez(cosa que no recomiendo, primero debes estar seguro de ti mismo) y por lo tanto pase casi 2 años de mi vida muy muy hundido a pesar del apoyo incondicional de mi familia y la mayoria de mis amigos....y esque creo que cuando finjes ser lo que no eres, te provocas un daño muy dificil de reparar despues, yo como en la historia siempre fui el mas hetero de los heteros...y las unicas referencias que tenia de la homosexualidad, eran las que muestra la television, locazas histrionicas...y claro cuando tu eres un tio normal y corriente como el resto de tus amigos, pero sabes que te gustan los tios...piensas, como coño voy a ser yo asi!! y es una lucha tan fuerte dentro de ti, que cuadno lo sacas todo, la montaña rusa emocional a la que entras es para acabar loco...pero bueno con el tiempo todo se supera...un abrazo a todos!

falel dijo...

Cuando se ha estado tanto tiempo viviendo una vida de sufrimiento y negación , has reprimido una serie de sentimientos por las razones que sean , y poco a poco por fin , no todo el mundo lo consigue a los treinta, tienes una pareja, creo que lo importante es vivir el momento, el resto, las confesiones, el contárselo a los seres queridos pasa a ser algo secundario que llegará en su momento, por ahora , disfruta de tu verdad , y compártela con él. Lo otro ya llegará, o no .