jueves, 21 de abril de 2011

La terapia malaya antigay


Imagen del estado de Malasia donde han ideado los campamentos para disuadir a los jóvenes de la homosexualidad

La edición digital del diario El País publica que “Malasia envía a un campamento de reeducación a jóvenes afeminados”. El objetivo de las autoridades que han tomado una decisión tan descabellada es lograr disuadir a dichos jóvenes de ser gays y aconsejarles cómo fomentar su masculinidad.

Malasia, un país situado en el sureste asiático, tiene más de 25 millones de habitantes. Wikipedia asegura que “aunque nominalmente es una democracia, Malasia carece de muchas de las libertades existentes en las sociedades occidentales. La censura es practicada de manera general, enfocada contra voces opositoras al gobierno y contra cualquier manifestación sexual considerada no islámica. La homosexualidad es castigada con penas que van desde 20 de prisión por manifestarla en público con un beso a la pena de muerte por mantener relaciones sexuales no heterosexuales”.

No extraña, a tenor de los precedentes de Malasia, la decisión de enviar a un campamento de “masculinización” a chicos de entre 13 y 17 años de edad seleccionados previamente por sus profesores por tener algunas características femeninas. No obstante, y pese a que este país es reincidente en las prácticas intolerantes hacia los homosexuales, sorprende que, en pleno siglo XXI, se sigan produciendo situaciones propias de la Edad Media.

“El campamento”, dice la noticia publicada por el diario El País, “fue impulsado por la existencia de un número creciente de colegiales afeminados en la región”.

“El objetivo del campamento”, añade, “es guiarles de vuelta al camino correcto en la vida antes de que alcancen el punto de no regreso. Tal comportamiento afeminado no es natural y afectará sus estudios y su futuro".

Terengganu, el estado de Malasia donde se ha cometido tal barbaridad, fue conocido en el pasado por impulsar iniciativas para promover la moralidad musulmana, como ofrecer lunas de miel gratis para salvar matrimonios que pensaban divorciarse. Y en la actualidad se han apuntado a la moda de la caza contra los homosexuales.

Razali Daud, director de Educación de Terengganu, asegura que “no podemos forzar a los chicos a que cambien, pero queremos que conozcan cuáles son sus elecciones en la vida. Algunos jóvenes afeminados acaban como travestis u homosexuales, queremos hacer todo lo que podamos para limitar esto".

En fin, Malasia suma y sigue en su lucha arbitraria contra los homosexuales en nombre del Islam.




1 comentario:

falel dijo...

En vista de lo poco, o nada, que la comunidad gay española está por la labor de escribir, de manifestar una opinión, de luchar por unos derechos que a nosotros tanto nos ha costado conseguir, no olvidemos, que no hace tantos años, en un país llamado España a los homosexuales y a las lesbianas, les aplicaban una ley muy poética "La Ley de Vagos y Maleantes", para las generaciones que no han conocido nada más que la España del Orgullo , la España de poder ir por la calle de la mano, recordar que todo puede girar y que aún hay países, y no hay que doblar el mapa para conocerlos, en los que la homosexualidad está penada con "LA MUERTE".