lunes, 13 de junio de 2011

No era siria, tampoco lesbiana


Mónica G. Prieto (El Mundo)

No era siria, tampoco lesbiana. No es una activista alzada contra el régimen ni ha desaparecido en sus mazmorras. De hecho, ni siquiera es una mujer. Amina al Araf era tan solo el pseudónimo tras el que se escondía Tom MacMaster, un norteamericano de 40 años estudiante en Edimburgo, que anoche escribía la última entrada del Blog con el que escandalizó y concienció a medio mundo 'Una lesbiana en Damasco'.

"No creo haber hecho daño a nadie. Creo haber creado una importante voz sobre asuntos que me preocupan enormemente (...) Estos acontecimientos han sido modelados por gente que los vive a diario", explicaba en una entrada subida a su bitácora anoche titulada 'Disculpa a los lectores'.

"Sólo he intentado iluminar a la audiencia occidental. Esta experiencia confirma tristemente mis sentimientos hacia la a menudo superficial cobertura de Oriente Próximo (...) Saludos, Tom MacMaster. Estambul, Turquía. El único autor de todos los post de este blog".

Durante meses, Tom MacMaster se inventó un universo presentado a los lectores como una realidad. Firmaba como Amina, una joven siria-norteamericana recién trasladada a Damasco que describía cómo vivía su homosexualidad en el conservador contexto árabe. A medida que la revolución social adquirió fuerza, Amina comenzó a tomar parte activa de las protestas hasta sufrir un intento de detención frustrado por la intervención de su padre.

La pasada semana, su prima Rula comunicaba a los lectores que Amina había sido detenida y que había desaparecido en las prisiones del régimen. Todo era mentira. Rula era otra personalidad del impostor, algo que sería imposible de saber hasta su propia confesión. La prensa se hizo eco furioso del arresto arbitrario de la joven, la Embajada norteamericana activó sus mecanismos para encontrarla, los lectores se movilizaron en las redes sociales exigiendo la liberación de lo que ya se consideraba un icono de la revuelta siria...

Incluso concedió entrevistas

MacMaster no sólo se inventó dos personalidades y un relato que presentaba como verdadero. Concedió entrevistas por correo electrónico con medios tan prestigiosos como 'The Guardian' en las que ase respondía como si realmente fuese Amina, robó fotos a Jelena Lecic, una joven croata afincada en Londres para elaborar su perfil en Facebook, mantuvo una relación sentimental en la distancia con una joven lesbiana canadiense, Sandra Bagaria -se intercambiaron unos 500 correos electrónicos en seis meses- y se transformó en un símbolo de la represión contra los sirios, contra los árabes, contra la comunidad LGBT regional...

Ha decepcionado a los lectores que seguían su blog, a quienes se movilizaron por la liberación de Amina -15.000 seguidores del más potente grupo Facebook en una semana- y a muchos activistas que ahora se ven desacreditados.

A MacMaster le corresponde, al menos, pedir serias disculpas ante toda la gente que se involucró con su personaje de ficción. Pero también a los periodistas que cubrimos Oriente Próximo y que nos hicimos eco de la supuesta detención de Amina, si bien la situación en Siria nos mantiene en una difícil disyuntiva.

El régimen no nos permite entrar en el país para comprobar lo que ocurre y es difícil que responda a las llamadas telefónicas y las peticiones de entrevistas. No se puede acceder a una versión oficial de los hechos más que por los medios estatales, y al mismo tiempo los vídeos y los testimonios que llegan de Siria no pueden ser ignorados.

Pero darle voz a una parte sin estar sobre el terreno y sin acceder a la otra versión de los hechos nos deja en manos de impostores como MacMaster, capaz de fabular con la revuelta social siria contra 40 años de dinastía Asad desde su dormitorio estudiantil de Edimburgo, entre otros muchos peligros.

La prensa, también engañada

'France 24' acaba de querellarse contra otra impostora que se hizo pasar por la embajadora de Siria en París y que dimitió en una conversación telefónica emitida en directo por el canal. Minutos después, una llamada de la verdadera embajadora a otro canal desmentía semejante dimisión y anunciaba una respuesta legal: los análisis de voz realizados por France 24 desvelaron que se trataba de dos voces diferentes.

Desgraciadamente, alguien se aprovechó de la sensibilidad de la revuelta siria para jugar con la audiencia y con la prensa. Irán también podría querellarse contra algunos periódicos -incluido éste- que han anunciado pomposamente cómo "los basijis exportan la revolución a Siria" basándose en el relato de dos refugiados sirios que, en declaraciones a Afp, aseguraban que las milicias progubernamentales iraníes disparaban junto a las fuerzas sirias.

Las pruebas que éstos presentaban eran haber hallado francotiradores "que no hablaban árabe", a gente que vestía uniforme negro y que llevaba "largas barbas y cráneos rapados". Es decir, la viva descripción de un wahabí o de un salafista, ambos extremistas suníes, precisamente aquellos a quienes dice combatir el régimen.

Los periodistas no se preguntaron por qué el régimen de Bashar Asad -con uno de los Ejércitos más poderosos de la región- iba a necesitar ayuda para enfrentarse a civiles presuntamente desarmados, ni cómo era posible que los dos refugiados hubieran podido intercambiar una palabra con francotiradores iraníes sin morir en el intento.

¿A quién dar credibilidad?

Tampoco barajaron la posibilidad de que la lengua no árabe que hablaban los supuestos iraníes no fuera cualquier otra, que no farsi. Se les dio credibilidad de inmediato porque resulta muy sensacionalista acusar a Irán de lo que ocurre en las calles sirias, como se da credibilidad a las declaraciones de exiliados basados en Europa y que dicen hablar en nombre de los sirios y conocer al detalle las cifras de heridos y muertos de cada ataque del Ejército minutos después de que éste se haya producido.

La necesidad de alimentar la máquina informativa nos expone a este tipo de trampas, y la prensa está cayendo en ellas con verdadero entusiasmo y pocos principios.

La televisión siria da una versión muy diferente de cada evento. Es de temer que mienta, pero está claro que algunos refugiados y activistas también están mintiendo para adquirir notoriedad o para sensibilizar ante los acontecimientos.

Efectivamente, resulta muy difícil escribir sobre Siria sin saber lo que está ocurriendo en su interior. Desde aquí, mis propias disculpas.

A pesar de las explicaciones ofrecidas en el blog, la pregunta que muchos se hacían ayer era por qué. En respuesta a un correo electrónico de 'The Guardian', Froelicher dijo que ella y su marido "darán la primera entrevista a un periodista de [sus] elección en 12-24 horas".

En un mensaje a otro periodista, dijo: "Estamos de vacaciones en Turquía y sólo quiero pasar un buen rato y no hacer frente a toda esta locura en este momento."

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