lunes, 25 de julio de 2011

La fuerza de la inocencia




Apenas sesenta segundos necesita un niño para comprender el amor entre dos hombres. Ni uno solo más. Le bastan tres preguntas para entender que una pareja también puede estar formada por dos personas del mismo sexo.

“¿Ambos son maridos?”, pregunta. Los dos hombres asienten. “Es gracioso”, responde el niño. Y, a continuación, añade: “Eso significa que ustedes se aman”. Conversación zanjada. Se va a jugar al ping pong. Y los dos adultos se quedan estupefactos ante la fuerza de la razón de un niño exenta de prejuicios y con una capacidad de comprensión abrumadora.

Muchos se pasan toda una vida sin aceptarse a sí mismos. Otros pierden el mismo tiempo en ser intolerantes. Un niño, en cambio, sólo necesita sesenta segundos para comprender que una pareja también puede estar formada por dos hombres o por dos mujeres. 

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