viernes, 5 de agosto de 2011

Jorge, 41 años (Madrid)



Jorge lleva una década sin hablar con sus padres porque se negaron a asistir a la boda de su otro hijo si él aparecía allí con su novio. Este activista de la Fundación Triángulo pertenece a la generación que tuvo que ocultar su tendencia sexual para que la vida familiar pudiera transcurrir 'con normalidad'. "Si no se nota no existe", dice con cierta amargura.

Ahora ya es capaz de salir a la calle con una camiseta identificativa de su participación en un colectivo pro derechos LGTB, pero antes "me cambiaba de ropa cuando llegaba a Chueca".

Por desgracia, Jorge no ha podido conciliar su forma de vida con la de sus padres, y asegura que, dentro del ámbito familiar, "los gays somos una pequeña comunidad dentro de otra".

2 comentarios:

Solete dijo...

Qué buena verdad ha dicho: Lo que no se ve no existe. En fin, una pena que los padres corten toda relación con los hijos por amar diferente.

Berto dijo...

Aunque no queramos verlo, esta situación se sigue dando hoy en día.