domingo, 17 de febrero de 2013

Robert, 10 años. Boston (1992)



BORN THIS WAY BLOG

Esta es  una foto mía (que aparece un poco más abajo), de mi hermana Jennifer y de nuestros perros Frisky y Chloe. Son especialmente importantes para mí dado que ambos nacieron el mismo verano que grabé mi versión de baile de “Vogue”.

No mucho tiempo después descubrí a divas tan importantes para mí como Bette Davis, Diana Ross y Madonna, y pasé muchas horas de mi infancia y adolescencia idolatrando a Donna Summer, Laura Branigan y a los bailarines de "Solid Gold".

La sensación que tuve con mi único ídolo masculino era muy distinta a la que sentía con mis musas. Él era Michael Jackson, que no sólo era mi ídolo sino que, además, era mi príncipe azul.


Lo que considero mi "momento decisivo homosexual" se produjo cuanto tenía 4 años, viendo un especial de TV conducido por Shari Lewis. Durante un número musical, uno de los actores masculinos irrumpió en el escenario con un cuerpo musculoso y espectacular, vestido únicamente con un minúsculo paño que cubría sus partes. Y la reacción de placer de mi cuerpo fue inminente, aunque en aquel momento no entendía muy bien qué es lo que me ocurría.

No tenía ni idea del motivo de aquella extraña sensación tan maravillosa, pero fue tan impactante que quedó grabada en mi memoria. Nunca la he olvidado.

Apenas sabía lo que era la homosexualidad cuando grabé mi propia versión de baile de "Vogue" a la edad de 9 años. En aquel entonces era precoz, pero inocente: despreocupado, y pasándolo estupendamente.

La gente me pregunta si mis padres sabían entonces que era gay, pero no lo supieron durante años. Su amor por mi hermana y por mí era incondicional y desbordante. Su única preocupación era nuestra seguridad física y bienestar emocional y cómo afrontaríamos nuestro paso de la infancia a la adolescencia.

Mi madre puso su énfasis en la honestidad, mientras mi padre nos inculcó incansablemente la tolerancia. Si mi hermana y yo teníamos ídolos masculinos o femeninos nunca fue un problema. Siempre les encantó mi forma de ser.

No era consciente de la suerte que tenía, pensaba que era lo normal. Mi mensaje para aquellos niños y niñas que están descubriendo su homosexualidad es:

¡Siente y disfruta del poder de ser tú mismo!

Tu familia REAL siempre te querrá de la manera que seas y si tú familia biológica no lo hace, lo harán aquellas personas que, con el paso del tiempo, se convertirán en tu familia REAL.

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