lunes, 4 de febrero de 2013

Remiel, 8 años. Nueva Zelanda (1997)


Remiel, con tan sólo 8 años. BORN THIS WAY BLOG


Me encanta esta foto porque representó una victoria. Iba a enrolarme en los Club Scouts con los chicos y no en las Brownies con las niñas. En efecto, este orgulloso y descarado scout era una chica.

Mis padres me permitían llevar el pelo corto, y a mí me gustaba parecerme a los chicos mayores de mi familia. En casa siempre se aceptó mi estilo masculino, hasta el día de hoy. Recuerdo que mi padre solía jactarse de lo fuerte que era.


Pasé la infancia convencida de que era un niño, así que es fácil imaginar lo deprimente que fue para mí la pubertad. No me dejé el pelo largo hasta los 14 y sólo accedí a ponerme vestidos a los 16.  Me costó mucho tiempo darme cuenta de que era diferente. Lo comprendí al darme cuenta de que en mis pensamientos, siempre me veía como un hombre. Cuando era niño, siempre intentaba participar de los juegos deportivos de chicos. ¡Me llamaban chico-chica, así que parece que ellos lo tenían claro doce años antes que yo!

A estas alturas, soy un genderqueer gay (1), y ese es mi lugar en el mundo. Todavía me gustan las "cosas de hombres", pero soy un chico gay muy 'femme' (2). Lo que no ha cambiado es mi respuesta cuando me preguntan ¿es usted chico o chica?. Siempre digo. Sí, lo soy!

(1) Genderqueer gay. Homosexual con apariencia física del sexo opuesto.
(2) Femme: mujer en francés.

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